
Conozcan a Kadija, una georgiana que se mudó a Italia con su hija adolescente. Mudarse a Italia le ha significado reaprenderlo todo. Afirma que aprender se siente diferente cuando es algo que se hace por necesidad y no por elección.
Mudarse a un nuevo país es como empezar de cero. Todo es diferente, todo es nuevo y te enseña algo, incluso cocinar un simple plato de pasta. Siempre es: "Ah, así que aquí se hace así". Luego está el idioma, la forma de interactuar con la gente, incluso ir a la oficina de correos; cada cosa es una experiencia. Y cuando logras entender algo, incluso algo pequeño, se siente como un logro, un "Vale, puedo con esto".“
Ahí está mi hija. Se ha adaptado tan bien que es increíble. Hace amigos con tanta facilidad, como si siempre hubiera vivido aquí. Verla encontrar su camino, hacer las cosas a su manera, me llena de orgullo.
Y luego están los bolsos. Me encanta hacerlos. Uso cualquier material que encuentro: tela, cuero, cualquier cosa que me llame la atención. La gente siempre me pregunta: "¿Por qué no abres una tienda?". Y yo siempre digo que no creo poder hacerlo. Venderlos me resulta extraño, como si estuviera regalando un poco de mí. Por ahora, solo los regalo cuando me apetece y me parece bien.