
Tras el intento de golpe de Estado en Turquía el 15 de julio de 2016, aproximadamente 600.000 personas fueron detenidas y más de 100.000 arrestadas, según datos hasta 2020. La mayoría de los arrestados eran profesores, periodistas, académicos e incluso menores de edad. Los cargos se basaban a menudo en actividades rutinarias como realizar su trabajo, depositar dinero en bancos, asistir a eventos benéficos o leer periódicos. Miles de personas se vieron obligadas a huir del país y aproximadamente 200.000 solicitaron asilo en países europeos.
Una de ellas es la joven Aysun. Al contar su historia, pudo compartir su experiencia traumática como joven refugiada.