
“El verano pasado, una empleada de mi empresa se volvió irregular repentinamente. Había venido a Finlandia desde África para estudiar y también tenía permiso de trabajo. Este permiso le permitía trabajar muy pocas horas como limpiadora. Sin embargo, empezó a trabajar para nosotros como ayudante de obra y, tras terminar sus estudios, se convirtió en empleada a tiempo completo.”
“De repente, me dijeron que ya no vendría a trabajar y me prohibieron estrictamente programarle turnos en el futuro. Si mi amiga no trabajara en la agencia que nos la había contratado, no sabría qué habría pasado.“
“Nunca hablamos de esto con nombres, solo a nivel general, pero me quedó claro de quién hablábamos. Hace un tiempo, ella puso sus papeles en regla y ahora puede volver a trabajar con nosotros. Lamentablemente, con la situación económica actual, ya no podemos ofrecerle trabajo.”
“Espero que en todas estas difíciles situaciones de los últimos seis meses se haya enfrentado a ella como un ser humano igual. Espero que haya recibido el apoyo y la ayuda adecuados en el proceso de volver a ser una migrante regular. Porque ese es su derecho como ser humano en este mundo.”
JeS Historia de un JeS Alumno